24 de todos los marzo...
Se olfateaba que los mamarrachos politicones
andaban armando el traspaso de la democracia
con los segurones milicos de turno.
La historia de brujos, brujas y caudillos
pasaba a la leyenda.
La sociedad –socia- ausente de golpeadores
y llenos de extrañeza de marchas y desfiles
de los hombres-botas y patrios bigotes,
confabulaban en los rincones.
Y así fue, que suscribieron la entrega
de la sangre a un sistema,
que des-argentinizara la memoria.
La otra sociedad, la de los jóvenes, los artistas,
los soñadores, los poetas; Acorazonados luchadores
de días nuevos y urgentes primaveras;
Amorosamente soñando,
enfrentaron los peores horrores de la historia.
Decretos de exterminación y aniquilamiento
firmaron los políticos, hoy todavía políticos.
Y comenzaron las muertes y torturas
de la mano de milicos, hoy todavía milicos...
Nada se veía ni decía por más que el verdugo
se sentara en la mesa de los comedores de curas,
funcionarios o señores que nunca se metían en nada...
Así, con el gris dictador y las tristes noches
comenzó la terrible década del terror en el nombre:
del esperado y acompañado orden cultural y económico...
Así fueron terminando la ternura, la belleza, la utopía
de quienes subversivamente pensaban.
Así mataron, así torturaron, así robaron
los mandantes y mandados.
Dejando un país poblado de ausentes.
Así callaron quienes debían hablar.
Así, tan así, que en cada 24 de marzo
de todos los marzo de la vida.
La memoria.
La mía, la tuya, la de los desmemoriados,
Siente que por más olvido que quieran comprar,
existen hombres y mujeres, jóvenes y niños,
que memoriosamente están...
¡Hartos de olvidar. !
Poeta pueblo
17-03-2006